Morante
Morante. “La plaza (La Maestranza), apasionada y presa de una intensa emoción, pidió y consiguió las dos orejas, que posiblemente fueran un premio excesivo ante la escasa entidad del toro y la propia labor del torero. Pero Morante goza ahora mismo del fervor popular, la gente ruge al verlo triunfar…


El País