Paris
Paris. Sentada sobre el césped, cobijada bajo unos árboles y a oscuras, Janis arranca un trozo de hierba y se lo lanza a su amiga: “¡Aquí aún queda algo fresco!”. Ha pasado la medianoche y hay 31 grados en el parque Buttes Chaumont de París, uno de los espacios verdes donde los insomnes se refugian…

El País