Andorra
Andorra. Hay lugares que no se recorren, se sienten. Andorra es uno de ellos. Basta cruzar sus fronteras para advertir cómo todo comienza a elevarse: el paisaje, el silencio, incluso la forma de mirar. El aire parece más limpio, más ligero, como si invitara a respirar hondo y a dejar atrás la prisa…

El País