La Pobla de Claramunt
La Pobla de Claramunt. El mosso intenta hablar, pero le cuesta. La ceniza arrastrada por el viento le pellizca la garganta y provoca que le lloren los ojos. Lleva varias horas en el mismo cruce parando el tráfico. “¡Por aquí, no! Para ir hasta allí tiene que tomar la C-15. Tiene que dar la vuelta c…

El País