Laura G.
Laura G.. Ocurrió un domingo a medianoche, quizá la hora más odiosa para este tipo de imprevistos. Laura G., su marido y sus hijos, tan felices como agotados, cargando con las maletas, acababan de llegar a casa después de unos días fuera y se dieron cuenta de que la puerta no abría. “La cerradura e…

El País