Thermal bag
Thermal bag. Cruzo el umbral de las puertas automáticas del supermercado cargando dos bolsas rebosantes en cada mano, pongo el primer pie en la acera y cae sobre mí el manto de calor. Estamos a cuarenta y dos grados y es fácil pensar que el asfalto podría engullirme en cualquier momento. Seguir ley…

El País