Cruïlla Festival
Cruïlla Festival. En el Cruïlla te recibía un tresillo gigante para la autofoto de rigor. Justo antes, te regalaban un sombrero y, en el interior, donde el catalán no es un exotismo vernáculo, te podías encontrar con gigantes y cabezudos y una Venus con secador atildándose el cabello, quizás prepar…

El País