Anabel Sánchez
Anabel Sánchez. “Cuando no viene la culpa, disfruto”, dice Anabel Sánchez (21 años) —aros plateados, pestañas levantadas, la mirada intensa— en este bar del centro comercial. “Disfruto hasta lo más mínimo. Tener esta botella”, dice, y agarra de la mesa la botella de agua mineral. Mientras la abre, …

El País