Mohamed Chara
Mohamed Chara. La gata no está en la cocina. Ni detrás del sofá, ni en el cesto de la ropa sucia. Tampoco debajo de las camas. No hay ni rastro de Mili desde hace un rato. Mohamed Chara la llama a gritos por su nombre, se arrastra por el suelo y silba, pero la gata no se deja ver. A los teléfonos l…

El País