The self
The self. Aprendí pronto, en consulta, que pocas pruebas valen más que pedirle al paciente que resuma su vida en cuatro pinceladas. No tanto por los hechos —siempre verificables a medias— como por la forma del relato: qué cuenta y qué calla, hasta dónde se remonta y qué saltos da en el tiempo; a qu…

El País