Bilbao
Bilbao. Aquí estamos otra vez, sudando bajo la dorsal atmosférica como insectos atrapados en una lupa cósmica, porque resulta que el cielo y el cambio climático —que se comporta como un dios menor. O mayor, ya veremos— han decidido que el verano de 2026 no será un verano sino una secuencia de horno…

El País