Satisfyer
Satisfyer. Fue el regalo estrella de las Navidades prepándemicas y ahí resiste, guardado en mi mesita de noche y en la de millones de españolas. Hace siete años, las mujeres de mi entorno se obsesionaron con él. Era “lo mejor” en sobremesas, en los pódcasts de las chicas listas, en grupos de WhatsA…

El País