Opinion
Opinion. Voy a contarles una historia triste, más que Grandes esperanzas, que Tan poca vida, que aquellas versiones ilustradas de La cerillera que no nos ahorraban la visión del cadáver de su pequeño cuerpo congelado. ¿Siguen leyendo esto los niños? Tiemblo al pensar que quizás en esas pantallas qu…

El País