Las Ventas
Las Ventas. Preso del más absoluto sopor, cuando el reloj de la plaza de Madrid marcaba ya más de las once de la noche, el escaso público que había acudido a aquel horno comenzó con el concierto patriótico de turno. El encargado de abrir la veda fue un niño sentado en el bajo del tendido uno: “¡Viv…

El País