La Newyorkina
La Newyorkina. A veces, las empresas no nacen de grandes ideas, sino de pequeñas decepciones. En el caso de Pelayo Pérez, la decepción apareció una mañana en Nueva York, frente a una máquina de café, unos bollos sin gracia y un zumo de brik. No parecía la mejor manera de arrancar el día. Al pregunt…



El País